Solo cosecha en curso
Nunca aceite de campañas pasadas, ni excedentes, ni mezclas de años.
Sobre nosotros
Vendimos aceites de otros durante años antes de atrevernos con el nuestro. Esta es la historia de por qué, cuándo y con quién.
«Si el nombre es el tuyo, la aceituna se mira dos veces.»

Un solo producto, un solo formato
De la aceituna al molino
Filtros: solo decantación natural
Los Corrales, Sevilla. Aquí vivimos
Cómo empezó
Antes de tener marca propia, tuvimos tienda. Almacén Ibérico nació en Los Corrales, un pueblo de la Sierra Sur de Sevilla, para llevar a toda España lo que aquí se come de toda la vida: jamones, quesos, embutidos, conservas y, por supuesto, aceite de oliva virgen extra.
Durante ese tiempo probamos, seleccionamos y vendimos aceites de muchas almazaras. Aprendimos a distinguir un aceite correcto de un aceite memorable. Y aprendimos algo más importante: los memorables siempre tenían la misma historia detrás —aceituna del árbol, molturación inmediata, frío y ninguna prisa por filtrarlo todo.
Vendiendo el aceite de otros aprendimos a reconocer el bueno. Y en cuanto supimos reconocerlo, dejó de tener sentido seguir vendiendo solo el de otros.
Almacén Ibérico · Los Corrales, SevillaLa comarca
La Sierra Sur de Sevilla es tierra de olivar desde hace siglos. Aquí el aceite no es un producto gourmet: es la grasa con la que se desayuna, se guisa y se celebra. Cuando decidimos crear nuestra propia marca, no tuvimos que buscar lejos.
Suelos calizos, veranos duros y un invierno que llega antes que en la campiña. Ese salto de temperatura entre el día y la noche en plena maduración es lo que da a los aceites de aquí su frutado verde y su amargor limpio. No es marketing: es geografía.

El proceso, hora a hora
En el aceite, la calidad es sobre todo una cuestión de tiempo. Cada hora que la aceituna espera amontonada es sabor que se pierde y acidez que se gana.
Se recoge directamente del árbol, en su punto de maduración. La aceituna del suelo se queda en el suelo: fermenta, se oxida y arruina cualquier aceite por bueno que fuera el fruto.
La aceituna entra en la almazara el mismo día y se muele a baja temperatura. Se obtiene menos aceite del que se sacaría calentando la pasta, pero el que sale conserva intactos frutado, aroma y polifenoles.
El aceite reposa a temperatura controlada y decanta solo, por gravedad. No se filtra: conserva en suspensión las micropartículas de pulpa que le dan su aspecto turbio y buena parte de su sabor.
Se envasa en garrafas de 5 litros con nuestra etiqueta, siempre de la campaña en curso. No hay stock de años anteriores esperando en un almacén.
Reparto de papeles
No somos una almazara y no vamos a decir que lo somos. Esto es exactamente lo que pone cada uno.
La molturación y el envasado los hace una almazara de la comarca, en la propia Sierra Sur de Sevilla, con aceituna de sus fincas. Recolección temprana, solo aceituna de vuelo, molienda en menos de ocho horas y decantación natural sin filtrar.
Lo que ponemos nosotros: la selección de la campaña, la etiqueta, la garrafa que llega a tu casa y la persona que responde si algo sale mal. Ese es el trato, y por eso entre el olivar y tu cocina no hay cuatro márgenes acumulados.
El lote y la fecha de consumo preferente van impresos en la etiqueta de cada garrafa.
En cada almazara hay una figura que decide cuándo la aceituna está en su punto y cuándo el aceite está listo: el maestro. Esta garrafa es nuestra manera de reservar, cada campaña, el aceite que el maestro guardaría para su propia casa. Por qué se llama Reserva del Maestro
Nuestra promesa
Nunca aceite de campañas pasadas, ni excedentes, ni mezclas de años.
Recogida en su punto y molturada en frío el mismo día, sin esperas.
En rama, con su turbidez natural y todos sus polifenoles.
Comarca real, almazara real, proceso real. Pregúntanos lo que quieras.
Pásate por nuestra casa madre: la tienda online de productos ibéricos y gourmet Almacén Ibérico, con envío gratis desde 50 €.
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